jueves, 17 de septiembre de 2015

La fiebre de la tauromanía

Ahora les da por abolir la popular fiesta del "Toro de la Vega", por que desde hace algún tiempo está de moda realizar quedadas entre concienciadores animalistas (anti taurinos, ecologistas) para alzarse con pancartas, yo a eso le llamo liarla padre, entorpecer la paz de los tordesillanos pudiendo disfrutar una fiesta que les identifica como pueblo como muchos años llevan haciendo. Es cierto que vivimos en democracia, toda persona tiene derecho a expresarse, pero se ha llegado a un tal extremo que la cosa se nos ha ido de las manos, a este paso nos dará por meternos con la popular fiesta de San Fermín o vete tu a saber, las movilizaciones han levantado polémica, desde el congreso se está intentando que este año sea la última fiesta que se celebre con unas explicaciones poco rigurosas sin embargo hay políticos que están a favor de la fiesta, en fin un batiburrillo descomunal , la ciudadanía está recogiendo firmas, con todo este caos generado nos hemos vuelto más sensibilizadores, queremos ser más ecologistas hasta tal extremo que nos queremos cargar lo que vamos trayendo desde generaciones pasadas, pensemos un poco que el torneo es una costumbre que se repite anualmente en Tordesillas desde, al menos, 1534. “Es una herencia de abuelos, de padres, de hijos, que ha llegado a nosotros y debemos preservar. Es una costumbre propia de los tordesillanos en que ellos deben decidir sobre su fiesta, es su tradición. El toro es un ser bravo está hecho para enfrentarse al torero en la plaza o en la vega de Tordesillas. En el ruedo el toro muere bajo la espada del torero no hay elección su destino es la muerte, mientras que en Tordesillas el toro puede salvarse de morir si logra superar con vida los límites que se trazan en el terreno. Es un enfrentamiento entre un solo hombre armado con una lanza contra una res con sus defensas naturales intactas, con eso no me estoy inclinando más a una fiesta que a otra, las dos son fiestas de bien cultural y las respeto